La conversación sin camino


¿Cuantas veces nos encontramos en una conversación que nos impulsa a salir de ella pero al notar a nuestra contraparte, no podemos dejar de percatarnos la pasión con la que habla? La otra persona comparte eufóricamente lo que logró hacer con su equipo, cómo alcanzó sus objetivos de forma épica y fue el héroe de su empresa, pero nosotros solo podemos intentar retener un bostezo.


Esto pasa principalmente cuando a una de las parte le interesa hablar más sobre un tema y no tanto con la otra persona, algo que se mueren por compartir sin importar el nivel de interés de los demás. Lo notamos con las personas con un cierto grado de narcisismo o las que están sintiendo un aumento de autoestima debido a algo bueno que les pasó, desplegando un magnetismo gracias a la confianza que perfilan pero no logran conectarse con su interlocutor. Lo mismo pasa cuando alguien está vendiendo algo sin saber qué es lo que el otro necesita, estamos intentando transmitir un mensaje, conseguir un beneficio de la otra persona, pero no la estamos tratando como tal, lo estamos convirtiendo en un medio para poder cumplir un objetivo económico o personal, una validación de una decisión propia que solo nos afecta, o simplemente un posicionamiento social.


Una conversación es algo fluido donde dos personas comparten un tema, pero es algo más que simples palabras, siempre encontramos un baile sincronizado cuando hay una sinergia, cuando hay una conexión entre los participantes, comunicando mucho más de lo que realmente se esté diciendo. La fisiología de la compenetración o rapport es un estado caracterizado por tres ingredientes. Primero es la atención absoluta, segundo es la sincronía no verbal (debido a las neuronas osciladoras), y el tercero es la positividad (actividad prefrontal izquierda). Este tipo de interacción, según la Harvard Business Review, es un “momento humano”.


Lo que nos termina haciendo reflexionar, ¿cuándo fue exactamente la última vez que alcanzamos este estado naturalmente? Muchas veces estamos condicionados a tener conversaciones vagas hablando lo mismo de siempre, tocando temas superficiales y seguros por miedo al rechazo si la otra persona no le gusta algo que nos apasiona o despierta emociones negativas y termina en un conflicto. Solo terminamos teniendo charlas importantes cuando necesitamos algo de la otra persona, y aun así estamos haciendo que la charla sea sobre nosotros, no intentamos conectarnos, tratando a la otra persona como un medio para alcanzar un fin. Tenemos conversaciones llamadas del “yo a él”, no de “yo a tu”.


Una cualidad importante de las personas con alto nivel de inteligencia emocional es su cualidad de poder generar vínculos con otras personas de forma natural y estos mismo pueden ayudarle cuando él o ella lo necesiten, y esto se da porque ellos buscan conectarse con otros de forma constante teniendo conversaciones tanto superficiales y divertidas, como directas e importantes. Puede ser que se hablen de temas como “Si fueras un perro, ¿de qué raza serías?”, pero esas leves charlas son las que abren la puerta a unas más importantes, ayudan a generar esas relaciones con personas que, cuando más lo necesites, estarán a tu lado. ¿Quién sabe? Tal vez tu compañero que se sienta enfrente tuyo se siente identificado con un chiguagua y resulta que tiene un familiar en estado grave, pero dudo mucho que lo vaya a compartir con cualquier persona ya que pensará que no vale la pena perder el tiempo de los demás.


Esta Semana Santa nos aporta una oportunidad, nos da un espacio para poder tener esos momentos humanos con nuestra familia y comunidad. Les aconsejo buscar un poco más de lo que encontramos a unos metros, estos días que no estamos atrapados por la monotonía y que son de celebración, aprovechar para intentar conocer más a las personas que nos rodean, darles nuestra atención e intentar generar un momento humano, una conversación del yo al tú. Estos días no van a ser unos que necesites algo con urgencia, y si lo necesitas, lo más seguro que esté cerrado o que la persona que te pueda ayudar está de vacaciones, así que tu atención puede dirigirse a otro lado.


Estos días desarrolla tus vínculos con las personas que te rodean ahora, ponte al día con averiguar qué está pasando con tus personas importantes y ayúdalos con lo que necesiten. Disfruta del placer de poder ver el crecimiento de otros ya que eso te enriquecerá y dará paz mental. Muchas veces ayudando a otros a encontrar su camino es como uno encuentra el suyo, pero es bastante difícil de hacerlo cuando uno es el que monopoliza las conversaciones.


Recuperemos la empatía, intentemos tener una comida en estos próximos días donde el celular esté prohibido y tengamos al menos tres temas principales para hablar, para ponerse al día. Discutan e ilusiónense sobre qué es lo que podrán hacer este próximo verano que se aproxima, sin importar que no lo hagan, solo visualizando. Háganse preguntas que pueden ser insólitas o que uno piense que solo den una respuesta de tres palabras ya que a la otra persona le podría resultar muy interesante, uno nunca sabe hasta que lo logra.


¡¡¡Siéntelo!!!

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